Migraciones

Migraciones.- Pateras en las costas de España

Migraciones

Vienen del sur, al sur de la pobreza,
arrïeros del aire de la nada
y el hambre por montera y por celada
hasta otro sur de un norte de riqueza.

Vienen del mar en barcas de tristeza
con frío y soledad. La madrugada
es costa silenciosa en que, callada,
el alma temerosa llora y reza.

Les firmarán papeles, documentos,
escribirán sus nombres, luz oscura,
en una lista de vuelta a la miseria.

¡Qué difícil huir de los tormentos
si cometen los hombres la locura
de convertir el sur en periferia!

González Alonso

Variaciones sobre Dulcinea (l,ll)

Dulcinea del Toboso

Dulcinea I

En los campos manchegos El Toboso
de tu fama y belleza fue la cuna,
fuiste en las noches, con la blanca luna,
sueño, pasión y del amor reposo.

Tu nombre corre el viento, venturoso,
y nada estorba, tuerce o importuna
las virtudes que canta de una en una
aquel que de tu amor vive celoso.

No han de bastar contigo encantamientos
capaces de hacer merma en tu hermosura
o de torcer tus castos pensamientos,

Dulcinea serás y serán cientos
los siglos que acompañen la locura
que incendia el corazón de sentimientos.

.

Dulcinea II

En los campos manchegos El Toboso
de tu fama y belleza fue la cuna,
fuiste en las noches, con la blanca luna,
sueño, pasión y del amor reposo.

Tu nombre corre el viento, venturoso,
y nada estorba, tuerce o importuna
las virtudes que canta de una en una
el caballero de tu amor celoso.

No han de bastar contigo encantamientos
capaces de hacer merma en tu hermosura
o de torcer tus castos sentimientos,

Así has de ser de aquí a la sepultura
Dulcinea de nuestros pensamientos
y en nuestro corazón feliz locura.

González Alonso

.

Publicado también en  Poesía CerBantina.- ÍnsuLa CerBantaria

.

Las horas de enero

 

 

Las horas de enero

Los párpados entornados Los sueños
El humo por la chimenea El urogallo
sobre el pino Voz del agua
en los canalones
del invierno.

Los cuentos de dragones
y gigantes
La noche aleteando en el tictac de los relojes
El frío en la nariz El ulular del viento.

Tras los cristales
la materia de la edad Los días
en hojas de almanaque
Los colores
infantiles
de las canciones. Ya duermo
Ya sueño
Ya rasga el aire el persistente tictac
del tiempo. Ya los cuentos
aletean por mis ojos Ya las sombras
Ya la noche Las horas

Ya el silencio

.

González Alonso

Agua de diciembre

.

Glaciar Perito Moreno.- El Calafate (Argentina)

.

Si el búho en diciembre canta,
lluvia o templanza; si llueve mucho
diciembre,
buen año será el que viene; si diciembre es frío,
calor al estío. En diciembre
los turrones,
flor de pascua
y villancicos.

¡Ay noches decembrinas
que os llevais el año
tembloroso y gélido,
aguas
aquietadas
de recuerdos,
largo ulular del viento,                

sueño tibio,

rumor de infancia
lejano!

González Alonso

Elipsis

Elipsis

Leve densidad del aire, gloria
triste, sutil ligereza
del sueño, luz
oscura.

Plenitud de cerezas, viva
herida, desierta
plaza
del sueño, arrieros
de la nada, del aire
el aire.

Tú, levedad del sueño,
herida abierta,
luz oscura, plenitud
de cerezas, siervo
doliente, arriero
del aire
de la nada, plaza
del sueño, adobe de memoria
en versos de trinchera, oasis
de números y años,
fechas.

Tú, párpado
entornado, vista
ciega, gloria
triste, levedad;

leve
densidad del aire
y de quimera.

González Alonso

Agua de noviembre

.

.

Fuiste a por agua a la fuente
y volviste enamorada;
crisantemos en el pelo,
sonrisas en la mirada
y apretados en el pecho
abrazos de madrugada,
del mediodía los besos
y de la noche la  äncha
curvatura de los cielos,
los sueños entre las sábanas,
rubor cálido en tus senos
alzándose hasta tu cara.

¿Qué tiene, díme, noviembre?
¿Qué ha de tener…?
No sé nada.

Yo no sé
sino del amor las nieblas,
sino de la sed el agua.

González Alonso

Ofrenda

Nos perfumaba el placer de la carne
y el aroma de higueras; sólo ya
felicidad del alma, llaga de agua
de la concupiscencia,
arañazos de piedra,
cataratas rupestres,
realidad quieta,
imagen que se mueve, y dónde –nos miramos-
estábamos nosotros
cuando en ofrendas de hecatombes
en los altares los toros ardían en hogueras.

Nos abrazaba la vida en miradas de almendra
y miel; ya sólo
beso de ingles y contenido aliento
de bosques entregados a los abrazos de las ramas
primaveras.

Qué ha de ser si en los párpados encierro tus miradas,
si en mi saliva la sal de tu piel, tus pechos
en los labios
y caricias de otoños en mis manos, si nos aroman
aires de cumbres donde alcanzan
sólo los dioses a respirar su esencia.

González Alonso

Carpe diem

.

.
Carpe diem

Cuanto a tu mano llega, cuanto alcanzas
de la vida a vivir día tras día
aprovéchalo, el sabio te decía,
antes que sólo sean añoranzas;

que si amores y aventuras son andanzas
componiendo su dulce melodía,
aún antes de cumplirse el mediodía
serán apenas cantos de semblanzas.

No hay nada más allá de este momento
que al corazón anega de ternura
y el alma llena de feliz contento.

Alza tu copa y bebe sin mesura
de los labios del amor y el sentimiento,
que esperar a mañana, no es cordura.

González Alonso

.