Rocinante

Rocinante in Paradise- Rocinante en el Paraíso.- Óleo de Rafael Gallardo

Pasicorto y flemático caballo,
flaco rocín que llaman Rocinante
de don Quijote, caballero andante,
fiel servidor como el mejor vasallo.

    En tu recto vivir sombra no  hallo,
    que aunque nunca te muestres desafiante
    tampoco dejarás de ir adelante
    y comes por igual flor, hierba o tallo.

   Sólo un punto te ataca de rijoso
   ante las bellas jacas galicianas
   para alterar tu natural reposo.

   No puedes presumir de ser muy brioso,
   mas ante esas bellezas alazanas
   ¡a quién ha de extrañar verte amoroso!

  González Alonso

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Soneto sobre el caballo de don Quijote publicado en el cuaderno ÍnsuLa CerBantaria: Rocinante

Desde el balcón

Desde el balcón

Mi primer amor pasa con un niño de la mano
en la primera tarde fría de septiembre;

te miro
y te acuso parapetado en estas palabras indefensas
que traen a la memoria las calles de domingo
y otros jóvenes recorrerán las aceras con sonrisas.

Mi primer amor volverá a pasar otro día en otra tarde
buscando un poco de sol, sonrisa tibia, promesas en su vientre
y una flor en la mano;

desde el balcón cerrado se descolgarán los sueños
en enredadas miradas a los ojos
y besos
de labios adolescentes,
y yo, desde lejos, sabré que otros jóvenes irán por las aceras
desgranando sonrisas.

Y tú, que fuiste amor, risa primera, aliento, rubor
en la mirada, me acusarás en silencio
con un manojo de tímidos recuerdos indefensos.

Más tarde
llega limpio
un blanco sueño en memoria de inviernos
hasta el pueblo.

González Alonso

Acróstico de esperanza

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Esperanza

como un hiLo deshilvanado la voz
como piedrA que cae del cielo
el destino
azulEs las sombras de los recuerdos Sobre
un orden armado de sinrazones la ira
de la fe
las fronteras rasgando la geografía de los hombres
una duda clavada al suelo en la suela
de los zaPatos
vida en las manos sin alma dE las pistolas
y sin embargo una sonRisa
solA
me ha vencido en carNe de otros sueños
el horizonte palpita y tiembla – todo
es posible – a veces a esto
lo llamaban esperanZA

 González Alonso

Elegía

.Juanjo García Zaldívar (La Pola de Gordón - León)

A la memoria de Juanjo García Zaldívar

¡Qué pronta, dura, caprichosa suerte,
de qué ángel del cielo fue el descuido
si era más lo vivir que lo vivido
cuando celosa te abrazó la muerte!

¡Quién colmará el vacío de no verte,
quién las penas podrá dar al olvido,
quién sabrá razonar tal sinsentido
si sólo es desconsuelo el no tenerte!

El hueco irremediable de tu ausencia
de blanco invierno cubrirá tu nombre
como un gran manto puro de inocencia.

Despertarán las flores su impaciencia,
mas no habrá primavera para el hombre
ni alegría del sol sin tu presencia.

González Alonso

Las horas de febrero

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Torre reloj del Ayuntamiento de La Pola de Gordón (León) con nieve

La torre del reloj
es toda nieve de horas y de noche. Luz
mortecina en las farolas
de la calle
envuelta en aire frío
de ventisca.

El alma,
detrás de los cristales.

No hay nadie en el tiempo ni en las sombras
y el silencio es hielo. Las campanas
tañen su soledad, repican el vacío
de sus bronces.

Son horas
de ojos abiertos y miradas quietas
las horas suspendidas en los aleros
de la espera,
alargada distancia de los sueños
y los insomnios; pasos de madrugada

en las aceras.

.González Alonso

Migraciones

Migraciones.- Pateras en las costas de España

Vienen del sur, al sur de la pobreza,
arrïeros del aire de la nada
y el hambre por montera y por celada
hasta otro sur de un norte de riqueza.

Vienen del mar en barcas de tristeza
con frío y soledad. La madrugada
es costa silenciosa en que, callada,
el alma temerosa llora y reza.

Les firmarán papeles, documentos,
escribirán sus nombres, luz oscura,
en una lista de vuelta a la miseria.

¡Qué difícil huir de los tormentos
si cometen los hombres la locura
de convertir el sur en periferia!

González Alonso

Variaciones sobre Dulcinea (l,ll)

Dulcinea del Toboso

Dulcinea I

En los campos manchegos El Toboso
de tu fama y belleza fue la cuna,
fuiste en las noches, con la blanca luna,
sueño, pasión y del amor reposo.

Tu nombre corre el viento, venturoso,
y nada estorba, tuerce o importuna
las virtudes que canta de una en una
aquel que de tu amor vive celoso.

No han de bastar contigo encantamientos
capaces de hacer merma en tu hermosura
o de torcer tus castos pensamientos,

Dulcinea serás y serán cientos
los siglos que acompañen la locura
que incendia el corazón de sentimientos.

Dulcinea II

En los campos manchegos El Toboso
de tu fama y belleza fue la cuna,
fuiste en las noches, con la blanca luna,
sueño, pasión y del amor reposo.

Tu nombre corre el viento, venturoso,
y nada estorba, tuerce o importuna
las virtudes que canta de una en una
el caballero de tu amor celoso.

No han de bastar contigo encantamientos
capaces de hacer merma en tu hermosura
o de torcer tus castos sentimientos,

Así has de ser de aquí a la sepultura
Dulcinea de nuestros pensamientos
y en nuestro corazón feliz locura.

González Alonso

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Publicado también en  Poesía CerBantina.- ÍnsuLa CerBantaria

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Las horas de enero

 

Los párpados entornados Los sueños
El humo por la chimenea El urogallo
sobre el pino Voz del agua
en los canalones
del invierno.

Los cuentos de dragones
y gigantes
La noche aleteando en el tictac de los relojes
El frío en la nariz El ulular del viento.

Tras los cristales
la materia de la edad Los días
en hojas de almanaque
Los colores
infantiles
de las canciones. Ya duermo
Ya sueño
Ya rasga el aire el persistente tictac
del tiempo. Ya los cuentos
aletean por mis ojos Ya las sombras
Ya la noche Las horas

Ya el silencio

González Alonso