No podré, no podrás

 

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Podrá el tiempo traerte otros amores
y poner en tus labios otros besos,
la vida regalarte de sucesos
y en tu boca dejar dulces sabores.

Sabrá el tiempo borrar los sinsabores
de mi vivir sin ti los sueños, esos
que guardo del olvido siempre ilesos
como al olvido di con los rencores.

No podrás, sin embargo, contra el alma
ni contra la memoria de los años
dejar de recordarme cada día.

Ni podré aunque lo intente hallar la calma
negando con orgullo y con engaños
el amor que por ti sólo sentía.

González Alonso

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Ella se soltó el amor

Ella
se soltó el amor
y la melena cayó sobre su espalda;
el pelo golpeaba el bronce de la piel
y repicaba caricias más allá de su cintura
en  el leve movimiento sensual de las caderas.

Su mano izquierda acarició
el calor estremecido de su seno derecho; su mano derecha
alcanza
la tersa suavidad en el camino del pubis; así en la dura
redondez,  sus nalgas se aprestaron
al dulce embate
y Venus se derramó copiosa de venturas
en su hueco palpitante.

Lasciva, una sonrisa recorre su desvanecido cuerpo
y se hace en los labios voluptuoso beso,
ameno galanteo entre las manos,
suspiro que aún jadea en el aliento,
deliciosa ensoñación en los ojos aún cerrados
que florece en las palabras,
los propósitos
y  libertinos pensamientos.

Una vez más accede hasta sus pechos el lúbrico deseo
para inundarse de placer en el combate
y rendirse al empuje de la entrega
sin tregua
y condiciones.

Ella
se soltó la melena
y el amor cayó sobre su espalda.

González Alonso

Frutal

Cerezas en tu boca, fresa
en tus labios, en tus ojos
luz de miel
y castañas. Amor frutal.
Naranjas tus pechos, granada
abierta
tu sexo, melocotón
la piel
al suave tacto.

Acunas besos en tu boca, caricias
de palabras por tus labios;
sueños en los ojos. Amor
sensual. Tus senos
al encuentro de mis manos, como
flor de azahar estremecida
el jadeo excitado de tu aliento
y ese temblor que corre por tu espalda,
el calor entre tus piernas, el deseo
por tu vientre
alas de mariposas
revolo
te
ando.

González Alonso

La pastora Marcela

Marcela de hermosura seductora
que así tu voluntad celosa guardas
y en alto monte y en las tierras pardas
te recluyes por mor de ser pastora.

¿Qué pretenden de ti tan a deshora?
¿Por qué cargar de culpas las albardas
y querer que en el fuego de amor ardas
todo aquél que te admira y que te adora?

Si a ninguno engañaste con promesas
y alejada de todos vives libre
para a la soledad dar tu belleza,

¿Por qué hacerse a seguir tales empresas
de exigir sin razón que tu alma vibre
sólo porque han perdido la cabeza?

González Alonso

* Don Quijote de la Mancha (Novela pastoril de Grisóstomo y Marcela, I,12,13 y 14)

Publicado en ÍnsuLa CerBantaria: La pastora Marcela

Tres rosas de otoño

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Pasó la primavera, y el verano
al otoño se rinde sin sorpresa
cuando el rosal que está sobre mi mesa
con hojas verdes se vistió lozano.

Pude admirar después en su liviano
florecer, las tres rosas; la que besa
con su color la altura; la que expresa
su timidez al roce de mi mano

y la tercera rosa con los dones
en llama de amor viva del deseo
del rojo terciopelo de sus pétalos.

Cuando el otoño venga con los años,
en el rosal reseco de la vida
verás crecer los últimos regalos.

González Alonso

La ecuación del desengaño

El empedrado de la calle; la luz
del alba, el sueño en la quietud del aire,
las horas mudas y los ojos fijos.

Espera interminable con café
frío; noche tan larga en los relojes
sin tiempo que medir en sus minutos.

Ya levantó la bruma su tristeza
húmeda y gris; en lágrimas el día
la ausencia envuelve. Qué puerta no se abre,
qué puerta se te cierra del amor,
del amor, ay, sabes la puerta abierta.

Ay, amor, tras la puerta ya cerrada.

González Alonso

*Poema del libro «Testimonio de la desnudez», Fundación Jorge Guillén, 2015.- Colección Maravillas Concretas, nº 11

Desde Berlín – Tributo a Lou Reed

Desde Berlín
Tributo a Lou Reed
Producción Teatre Romea

Juan Villoro, Juan Cavestany y Pau Miró
Dirección: Andrés Lima

Intérpretes: Nathalie Poza y Pablo Derqui

Teatro Barakaldo.- 8 de noviembre de 2015

Difícil sustraerse al impacto de este paseo mágico y dramático por el universo contradictorio, profundamente nihilista y destructor, que nos conducirá al reinado  de la droga que consumió a la juventud de los años setenta del pasado siglo, el caballo o heroína. Pero no sólo eso. La obra de teatro Desde Berlín pone sobre la mesa el reto y la dificultad de vivir las convenciones sociales cuando se quiere y se está dispuesto a vivir a fondo, lo que abarca el abanico de las pasiones, el amor, la necesidad de libertad absoluta. Pero la absoluta decisión de sentirse vivos conduce a callejones sin salida, viajes sin retorno y, sobre todo, la amarga constatación de que la felicidad pasa de largo o se nos queda poco tiempo entre las almas y las carnes, no pudiendo ser apresada y congelada en una fotografía; de igual modo, resulta inevitable -por más que nos tapemos los oídos y cerremos los ojos- sentir que la felicidad de los demás, los hijos, los amigos, la pareja, la familia, los vecinos, exige ceder parte de la necesidad propia para saber del otro y no morir ahogado en uno mismo.

Lou Reed cantaba, gritaba, su inconformismo desde una experiencia personal traumática con sus tendencias sexuales y crítico con prácticas como la prostitución.

No me gustaba la escuela.
No me gustaban los grupos.
No me gustaba la autoridad.

Y sus razones tenía. El camino del rock and roll y la heroína lo condujeron a expresar su descontento. Vivió el primero y sobrevivió a la segunda para morir en Southampton-EEUU, en 2013. Había nacido en Nueva York el año 1942.

De la historia grabada en vinilo en los años 70 por Lou Reed en el álbum titulado Berlín, brota esta puesta en escena en la que se escucharán parcialmente y se vivirán, las canciones del disco a través de la historia de autodestrucción de una pareja y del amor, el que necesitaban más allá de todo, con una crudeza sin paliativos. Las proyecciones audiovisuales reforzarán esa sensación en la que tanto la actriz Nathalie Poza, como el actor Pablo Derqui, hacen un trabajo hermosísimo en una magnífica e impecable representación. Ambos interpretarán al piano y la guitarra parte de los temas y cantarán muy acertadamente las letras de Lou Red, con la exhibición de una voz magnífica para la canción de Nathalie Poza, la cual confiesa que el cantante neoyorquino es el artista de su vida y haber tomado contacto con la música de este álbum con sólo 11 años de edad.

Buen texto del trío Juan Villoro, Juan Cavestany y Pau Miró. No han desdeñado ninguno de los recursos dramáticos a su alcance para construir este soberbio poema musical que te retrotrae a los años más duros de la heroína y los mejores para el rock and roll en los temas de Lou Reed. Por acá y por allá asoman la angustia existencial de la búsqueda de uno mismo, la incomunicación en el mejor de los lenguajes del teatro del absurdo o la ternura como la otra cara de la moneda de la violencia. Todo puesto blanco sobre negro, sin circunloquios ni aditamentos estériles, en el desnudo cuadro de una vida enfrentada al muro insalvable de uno mismo frente a la sociedad y sus contradicciones.

Alrededor de una cama, el personaje de Jim evocará a Caroline y la historia de su amor; una Caroline entregada a la heroína que se prostituye y acaba perdiendo sus hijos para encontrar, finalmente, la muerte en el último de sus intentos de suicidio. La desesperación en esta relación tormentosa empujará a Jim a la violencia y la impotencia más dolorosa ante un amor que es como un tiovivo en el que el vértigo domina toda la relación. Desde la angustia de la soledad, Jim no puede dejar de amar a Caroline y sentir que debería desatarse de su recuerdo.

Una obra, como he dejado dicho, magnífica; un gran poema –porque todo se sostiene sobre la intensa subjetividad de la poesía- que se construye con la música de uno de los grandes de la música, el autor de Berlín, en la que –repetimos- se cimienta esta pieza dramática y del que conservo en la memoria y conservo en vinilo álbumes como Rock and Roll Animal, Heroin o Sweet Jane. Lou Reed, cantante y guitarrista que abordó los temas de la prostitución y la transexualidad, habiendo padecido él mismo, con 14 años, duros tratamientos psiquiátricos y sesiones de electroshock para “curar” o corregir sus tendencias homosexuales. De esos mimbres está hecha la obra de teatro ante la que nos enfrentamos el pasado domingo en el teatro Barakaldo.

Largo será el aplauso para los autores y actores ya mencionados, y largo será para todo el equipo técnico, músicos, vídeo, escenografía y, en fin, cuantas personas que con su inteligencia y trabajo han hecho posible que el teatro viva en cualquiera de sus formas con la autenticidad de lo honesto y sincero; en este caso, recreando la esencia de una época y de las inquietudes más profundas del hombre a través de la música de Lou Reed.

González Alonso

Insolación, obra de teatro sobre la novela de Emilia Pardo Bazán

Insolación, adaptación teatral de Pedro Víllora sobre la novela de Emilia Pardo Bazán
Dirección de Luis Luque
Reparto: María Adánez, José Manuel Poga, Chema León y Pepa Rus

Teatro Barakaldo, 10 de octubre de 2015

Insolación es una novela recreada para el teatro por Pedro Víllora. Debo decir que con afortunado acierto el dramaturgo ha construido este cesto con los mejores mimbres del trabajo escénico para recoger con sabiduría lo esencial de la novela de Pardo Bazán, tanto en el fondo como en la forma.

Emilia Pardo Bazán fue una notable aristócrata que pudo haberse conformado con vivir una vida acomodada, regalada de todos los privilegios de su clase. Pero, además de aristócrata fue mujer inteligente capaz de enfrentar de manera crítica los males sociales de su época, sobre todo los referidos a la condición femenina en la desigualdad de oportunidades y derechos, tanto laborales como personales. No solamente carecían las mujeres del derecho al voto, sino que su papel estaba relegado a la condición de esposa y madre en los interiores de las casas y sus fogones.

La doble vara de medir las conductas masculina y femenina en el orden moral, lo tocante a la sexualidad y su capacidad para decidir sobre su propio destino en la vida, fue duramente denunciado por la escritora, prolífica en obras y tocando todos los géneros, tal como se refleja en esta obra teatral. El personaje de la marquesa viuda tiene algo de autobiográfico en su decisión de afrontar los riesgos de romper con los convencionalismos sociales y tomar decisiones que, en la vida personal de la autora, la llevó a romper su matrimonio y asumir la experiencia del amor y la sexualidad con desbordante y natural libertad.

En la obra de teatro aflora el personaje libertino, adulador, seductor y canallesco del donjuán, al cual se alude literalmente en la trama. Frente a él encontramos otro personaje interesante, de aspecto y formas serias, intelectual, de discurso liberal e incluso transgresor muy influenciado por las ideas de la Revolución francesa, por supuesto también aristócrata, que disipará las dudas de la marquesa son sus argumentaciones sobre la hipocresía de la moral burguesa en su doble rasero de medir la condición femenina respecto de la masculina. Pero este personaje, en el fondo íntimamente conservador, criticará, sintiéndose engañado y frustrado en sus expectativas con la marquesa, la decisión coherente de la mujer al entregarse libremente a sus deseos en brazos del donjuán.

La cuestión amorosa, importante y central, no oculta la mirada a la sociedad en la que se produce. Desde la alta atalaya de los privilegios de la nobleza, Emilia Pardo Bazán otea los horizontes de la vida en la España de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, baja con su personaje a la vida del pueblo y la chusma que se divierte y entrega a la fiesta en el San Isidro madrileño, se emborracha, se enamora y vuelve para tomar una decisión, anteponer los sentimientos a las convenciones sociales.

Si el texto dramático, como he dicho al comienzo, es realmente bueno, la dirección de Luis Luque y el trabajo de interpretación del cuadro escénico no le van a la zaga. Con austeridad se recrea en las sombras el ambiente opresivo en el que se debate la protagonista hasta que del sol es la luz la que ilumina las estancias de su mundo y su interior, para entregarse a un calor que antes la asfixiaba. Impecables y ricas en matices, las interpretaciones de unos actores y actrices que vienen, como es el caso de María Adánez y Pepa Rus, de las series televisivas, nos sorprenden y admiran agradablemente y nos dejan ver la versatilidad de sus grandes recursos dramáticos más allá de las caricaturas de los personajes de la televisión que, por otra parte y de otro modo, tan bien interpretan y tanto nos hacen disfrutar.

Aplauso merecido y agradecimiento por ofrecernos la ocasión, una vez más, de una tarde espléndida de sábado de teatro. Vale.

González Alonso

Matices del blanco

 

En dónde amanecerá la duda
escrita
en todos los matices del blanco.

Enumero los recuerdos más tiernos
y resuenan
vacíos
apóstrofes amorosos.

No hay nada más seguro y amable
que un futuro mimado de ausencias de caricias

de ausencias de deseos

de ausencias de pasados,

de rompimientos todos.

Y allí la duda abrirá los párpados
de sus ojos,
será el sol un desagravio
y el aire nombre que vuela
al aire
entre la boca

como una risa entera

escrita

en todos los matices del blanco.

González Alonso

El poema Matices del blanco forma parte de la antología compartida Árido Umbral (Editorial Alaire, 2011)

Rondel del imposible amor

Tanto dolor y llanto, tanto olvido
cómo será posible remediarlo;
cómo arrancar del corazón vencido
tanto dolor y llanto, tanto olvido,
tanta ansia de querer y ser querido
que es morir con tan sólo desearlo.

¡Tanto dolor y llanto, tanto olvido
cómo será posible remediarlo!

¡Ay, amor, de la vida cruel destino,
incesante tormento de mi alma
más allá de lo humano y lo divino!
¡Ay, amor, de la vida cruel destino
que ciego arrastras mi pasión sin tino,
sin tregua, ni ocasión, ni paz, ni calma!

¡Ay, amor, de la vida cruel destino,
incesante tormento de mi alma!

Lejos de ti vivir morir sería
y cerca un sinvivir es mi existencia;
si estando de ti cerca me moría
lejos de ti vivir morir sería,
que sin tu luz al cabo me vería
consumido de celos e impaciencia.

¡Lejos de ti vivir, morir sería
y cerca un sinvivir es mi existencia!

González Alonso

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