Ofrenda

Nos perfumaba el placer de la carne
y el aroma de higueras; sólo ya
felicidad del alma, llaga de agua
de la concupiscencia,
arañazos de piedra,
cataratas rupestres,
realidad quieta,
imagen que se mueve, y dónde –nos miramos-
estábamos nosotros
cuando en ofrendas de hecatombes
en los altares los toros ardían en hogueras.

Nos abrazaba la vida en miradas de almendra
y miel; ya sólo
beso de ingles y contenido aliento
de bosques entregados a los abrazos de las ramas
primaveras.

Qué ha de ser si en los párpados encierro tus miradas,
si en mi saliva la sal de tu piel, tus pechos
en los labios
y caricias de otoños en mis manos, si nos aroman
aires de cumbres donde alcanzan
sólo los dioses a respirar su esencia.

González Alonso

Amar, me dices

Amar, me dices, es tocar el cielo
y entregar el alma enamorada
para poner en sólo una mirada
tanta pasión como ferviente anhelo.

Me dices que el amor es tal que un vuelo
a la ilusión por la pasión alzada,
la fuerza que nace de la nada,
dar sin pedir, caricia, beso, celo.

Yo no sé si el amor será en mi vida
rojo volcán o playa de aguas claras,
desierto ardiente, gozo, sombra, herida.

Pero sé que vivir sin ti no puedo
y el corazón se nubla, con pensarlo,
en llanto, soledad, angustia y miedo.

González Alonso

Carta devuelta

Después de aquel final sin despedida,
sin lágrimas ni adiós ni un sólo beso,
creí que los finales eran eso,
sólo el azar de una ocasión perdida.

Sin poder olvidarte y a medida
que el tiempo pasa siento más el peso
de aquel amor, más crece mi embeleso
y el alma se me abre en una herida.

No sé de aquel pasado lo que guarde,
sienta tu corazón o sea olvido,
vago recuerdo, anécdota inocente.

Tan sólo sé que nunca será tarde
llorar en mi dolor tu amor perdido
con la carta devuelta al remitente.

González Alonso

Paradoja de amor

Si es en la voz del viento
que un suspiro de amor el alma advierte
confieso lo que siento
si envidia de esa suerte
se acosta al lado el miedo de no verte.

Y de la misma guisa
que el miedo me atenaza con perderte
corre la misma prisa
otro miedo más fuerte
cual sería la dicha de tenerte.

Que es el amor tan raro
tan frágil e inconstante en su andadura
que necesita amparo
de celos y locura
que la ilusión sujete a la cordura.

De este confuso modo,
en oleaje de amor y de vaivenes
ya no encuentro acomodo
si del amor los bienes
son desgracia si tienes… y no tienes.

Julio González Alonso

La estrofa empleada es la lira. Fue introducida por Garcilaso de la Vega en el siglo XVI y es de origen italiano. El nombre lo toma del único poema en liras que compuso (Oda a la flor de Guido) y que contiene esta palabra en su primer verso: Si de mi baja lira / tanto pudiese el son que en un momento / aplacase la ira / del animoso viento / y la furia del mar y el movimiento…

La estructura, a base de versos heptasílabos y endecasílabos con rima conosnante es : 7a -11B- 7a- 7b- 11B. Cinco veros, según se ve, que encierran bastante dificultad y San Juan de la Cruz las llevó a su perfección. Aunque no es una estrofa muy usada, creo que merece un puesto importante en la métrica española.

En otro lugar de este cuaderno también pueden encontrarse las siguientes liras:     Postal de vida y de muerte

Fotografía en blanco y negro

Éste como de papel beso,
éste como de aire labio;
como de luz en blanco y negro
el amor,
éste como de memoria
tiempo;
como de sueño tus ojos,
como de caricia
mis manos
en el círculo  de tus pechos
y mi boca prendida a tu sonrisa
como de aguamiel y moras,
como de música tu nombre
y al viento tus cabellos.

¡Qué cerca, qué cerca
todo
y qué lejos!

Como de suspiro el aliento
y éste como de pasión abrazo
desnudo
de los cuerpos.
Como de palabra en poema
y de imagen como ausencia
viva
en el recuerdo.

¡Qué cerca, qué cerca labio,
beso,
amor, pasión, caricias,
sueños! ¡Qué cerca todo!
¡Qué lejos!

González Alonso

Este poema fue musicado por Antonio Román y publicado en Facebook. Se puede escuchar la canción en:

Fue grabado y forma parte del disco Caravaggio dijo, de Antonio Román, siendo la canción que abre  este trabajo con 12 canciones de otros autores y poetas, disponible en Amazon.

Forma parte del libro «Testimonio de la desnudez» (Editado por Fundación Jorge Guillén; Urueña Villa del Libro; Diputación de Valladolid.- II Premio ex aequo Treciembre, 2015)

El piojo sabio

Todo en ella era anecdótico;
sus pendientes,
sus piernas,
sus labios,
sus sonrisas
como un repuesto sin fin para las ocasiones.
Pero yo no puedo renunciar a mi barba
y entre los pelos
largos y despeinados de mi enorme cabeza
se columpiaba el piojo sabio.
Vivíamos juntos;
ella con sus anécdotas,
sus pendientes
sus piernas,
sus labios,
sus sonrisas
y yo con el contenido irracional
hasta el fondo de los zapatos.

González Alonso

Preludio

Preludio

Enrejado de metales en los dedos,
aros,
juegos,

entre tu mano y mi mano viven mares,
playas,
cielos

y en tu sonrisa la nieve de mis besos,

luna,
invierno,
mariposa que en la noche
despliega las alas blancas de su seno
seguro de paz y sueños,
nube,
estrella,
lirio,
verso.

Yo quiero tu amor de aros
y de rejas
entre corazón y dedos;
tu amor de luna creciente
entre tu pecho y mi pecho.

Vibra tu vientre el acorde
de la pasión
aire y olas

suave
tierno
sobre la playa desnuda
quiero tu desnudo cuerpo

aros,
sueño, arenas,
juegos.

González Alonso

.

Aire arriba

Cantante Katy Perry

Aire arriba las faldas
me lleva por tus muslos al deseo
del placer de atracar entre tus nalgas. Eres mar
rugiendo embravecido de lujuria
en las olas alzadas de tus pechos
y es mi pasión bajel echando el ancla
en el puerto seguro de tu sexo.

En el enhiesto mástil de mi nave
eres vela inflamada por el viento;
aguas son que humedecen mi costado
de uno en uno, a la vez, todos tus besos.

Ignoro a qué costa de lascivia
arribará mi nave ni en qué arena
hundirá sus cuadernas y su quilla;
mas no importa si en esta travesía
igualará tan solo el don de amarte
el gozo de encallar entre los brazos
del fondo de tus playas y en tu orilla.

González Alonso

.

Fotografía

Blog de diseño gráfico Frogx.Three  www.frog3.com

Aún me quema en los labios aquel beso.
Era la tarde azul en tu mirada
y al calor del amor abandonada
fuiste ardiente pasión, dulce embeleso.

No te querías ir. Será por eso
que juntos nos halló la madrugada
abrazados desnudos, y extasiada
fuiste de mi pasión el vino espeso.

Ahora no sé qué amas o qué sientes
tan lejos de los besos, los abrazos
y la loca lujuria de aquel día.

Pero quiero pensar que tal vez cuentes
con pena del amor estos retazos
que sólo ya serán fotografía.

González Alonso

Desencanto

No es, amor, que me duela el desencanto
de saberte ya de otro enamorada;
es que me duele en esta encrucijada
no poderte olvidar y amarte tanto.

Loco de celos vivo; cruel espanto
del día y con la noche desvelada
amarga oscuridad al alma atada
y horas sin fin, desconsolado llanto.

Dime si así vivir vale la pena
o si es mejor morir con la esperanza
de dejar de sufrir esta condena.

O si otro amor podrá desde esta almena
arrojarse en la punta de la lanza
que rompa en su mitad esta cadena.

González  Alonso

.