Las naranjas del invierno

Imagen propiedad de Artencordoba-Arte, Cultura y Turismo en Córdoba.-Museo de Julio Romero de Torres: Naranjas y limones.

Las últimas naranjas del invierno
agua fresca en tu boca
calendario de abrazos en tus brazos
miel caliente en los labios
y los besos,
ojos del alba.

Sabías que me iría en primavera,
que soy nieve en las cumbres
corriendo en los arroyos
y manando en fuentes de deshielos.

Te dejo, amor, las flores de mi mano
tendidas en la falda de los montes
de tus senos
y un alocado sueño de deseos
en la fértil humedad de tus entrañas.

Sabías, ay, y me amaste
y dejaste que te amara
y a la boca trajimos la lujuria
de las últimas naranjas
del invierno.

González  Alonso

Niña y naranja

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Tránsito de los recuerdos

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Transito los recuerdos y hasta ti llego de nuevo
tarde, como la vez primera
de nuevo envuelto en azoradas palabras, en manos
torpes
desnudando tu cuerpo. La noche se hace mansedumbre
y calma que fluye; tú estás siempre sonriéndome,
siempre eres beso
siempre horizonte, deseo
siempre
y la palabra viene y dice
por ti y por mí anhelos susurrados
en miradas.

La noche nos arropa. Nunca fuimos tan bellos,
nunca las estrellas nos envidiaron tanto y se disuelven las horas
en el silencio y el mundo a nuestro alcance
arcilla en nuestras manos flexible y moldeable. Todo
era posible
sólo con quererlo; tan grandes nos sentimos, tan fuertes,
poderosos.

¡Míra qué miel dulcísima en los panales del tiempo
qué noche sin desvelos!

Transito con dignidad un poco antigua,
de pose aristocrática,
los recuerdos, aquellos que tercos se resisten
a abandonar sin duelo
el hogar de la memoria
y dejo que, como niños, se alboroten un poco,
nos lastimen un poco y se vayan, luego, confortados
de felicidad, ventura
que como ola
rompe incesante en la playa de los años,
acantilado de la edad,
bajel arrumbado a las costas de los sueños
y las manos torpes, como entonces, desnudando tu cuerpo
como la vez primera
y los besos primeros.

Qué delicado tránsito ungido de nostalgia
qué preocupada atención por el pasado que vuelve
cargado de sentimientos y clara inteligencia.

Tránsito, al fin,
sólo paso.

Julio González Alonso

Salmorejo

Salmorejo cordobés         SALMOREJOSalmorejo cordobésSalmorejo cordobés

Ay bendita humildad que en salsa pones
tomate, pan, aceite,  la alegría
de ajo y pizca de sal, que es compañía
de este manjar modesto que compones.

Porque si en el calor de los fogones
crecen soberbios platos cada día
sólo el color le basta, yo diría,
para nacer sencillo con sus dones.

Fresco, suave y gentil es en el trato
jugando a seducirnos con su aroma
de armonioso equilibrio en su recato.

Y logrólo sin duda en la redoma
antigua del saber el salmorejo
del que fiel, esta salsa, nombre toma.

González Alonso

Rescato hoy, de entre la serie de sonetos gastronómicos generalmente dedicados a la cocina leonesa, este plato que descubrí hace años en la ciudad de Córdoba y del que me hice aficionado. Se trata de una sopa o salsa -no sabría distinguir bien-, hermana humilde del humilde gazpacho, que se sirve fría. No requiere, por tanto, de fogones ni complicadas y largas maniobras en la cocina; elementos primarios sencillos, naturales, bien aprovechados y ofrecidos con la virtud de su sabor, el aroma,  y el color que los acompaña. Espero que disfrutéis del contenido de estos catorce versos que pretenden hacer justicia a un gran plato, uno de tantos, nacidos de la necesidad y la imaginación de  gentes acostumbradas a pasar con poco y de lo poco hacer virtud.

Noticias al alba de octubre

Fotografía del cuaderno Ribera del Torío (León)

Eran con su luz vestidas
musgo de la mañana,
cuando pasan por delante de tu puerta
y se detienen, miran.

Eran del alba
picos abiertos de pájaros a la claror del día,
olas de brumas rasgadas
en los faedos, otoño en abesales de sueños
como sangre sujeta a las raíces
de los miedos.  Ay, qué quietud y qué frío
por los hombros; qué sombras
por lo oscuro de los ojos, brocales
de pozos de oscurecidas aguas.

Eran del alba como del labio el beso
y una flor encarnada.

Vienen en sones de campanillas, titilando
en plata de cruces y de ramas;
así vienen con su canción ya muerta por la boca
y los espejos de la madrugada. Eran
del alba
las calles de León desiertas, silenciosas
las pisadas, aire en escarcha en las márgenes
del río. Del alba eran,
enamoradas.

González Alonso

León, años 50.- Calle Ancha.León, años 50.- Barrio Húmedo

Certeza

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Lo cierto es el final, frontera de la vida,
momento inevitable que nos espera a todos;
toda ambición y fuerza siempre serán orilla
de este mar de la muerte. Mientras, nombras las cosas
y tu voz las reviste de una otra mirada;
son tus palabras fronda de musculosas ramas
abrazadas al aire, a la verdad alzadas.

Seguirán, sin embargo, los cielos con estrellas
marcando en la distancia las silenciosas noches,
las truchas reclamando corrientes de aguas frías,
verdeciendo los chopos orilla de los ríos
y en vegetal futuro multiplicándose el polen.

Mas es cierto, al final, el pulso detenido,
el ojo ya sin lágrima ni luz en la pupila
y ese silencio espeso mientras el agua es mares.

Es cierto y, sin embargo, te escribo de caricias,
tacto en la piel del tiempo,
números,
memoria,
nombres.

Julio G. Alonso

Poema publicado en el libro de poemas compartido Árido umbral (Editorial Alaire, agosto 2011-ISBN: 978-84-939365-0-1.-Vitoria)

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Puedes decir

 

Cedazo o ceranda.Racimo de uvas moradas.Clepsidra

Puedes decir: es cierto, comiste del racimo de la vida,
con mansedumbre atado al yugo del amor, viviste;
y los días te ungieron con sana complacencia
de regaladas horas.

Puedes decir: es cierto, levantada la vista
sin temor escrutaste del sedicioso mar
todos los horizontes
y entretuviste en el tacto las suaves anatomías
de los desiertos arenosos y sus dunas,
las que naciendo de olas
que el navarca surcó en bastimento de años,
libres de las sevicias de las crueles tormentas,
meciendo están sus siluetas
entre dos azules.

Puedes decir: es cierto, la existencia se apura
en el tiempo líquido de las clepsidras; las últimas uvas
llegan dulcísimas a tu boca,
el aire mueve las aspas y en los cedazos la harina
promete el pan amasado de mañana,
la memoria en la mezcla homogénea
de la espiral de los deseos.

Julio González Alonso

Bruno: Clepsidra de la vida

Coplas a lo que en la vida importa

Manos enlazadas.Todas las manos.Entrelazadas

Coplas
a lo que en la vida importa

Si del correr de la vida
nos damos apenas cuenta,
ni advertimos
su paso como una herida
que sin que el cuerpo la sienta
recibimos,

aún somos menos conscientes
de lo que la vida llena
de sentido,
y amigos, amor, parientes,
damos sin más a la pena
del olvido.

Y haciendo de tal manera
nada nos será en provecho,
de tal suerte
que cuanto está a nuestra vera
arrojamos en el lecho
de la muerte.

Perseguir aplauso y gloria
es empresa fatigosa
para el alma
y en las vueltas de esa noria
no encuentras paz provechosa
ni la calma.

Y a la postre, ya en la cuenta
de todo el tiempo perdido
sin remedio,
verás que toda tu renta
será un corazón partido
por su medio.

Huye de la gloria inútil
que enreda tu sentimiento
de tal modo
que todo lo vuelve fútil
sin hallar lugar, ni asiento,
ni acomodo.

Y en la soledad escucha
tu alma hablar con mesura
lo que sientes,
y abandonado a esta lucha
será tu voz cual frescura
de las fuentes.

Verás que no cabe gozo
mayor, ni mayor sorpresa
si riendo
hallas el sano alborozo
del vino y pan en la mesa
compartiendo.

Que al fin lo que más importa
de ser feliz no es la fama
ni la gloria,
sino en esta vida corta
amar con quien bien te ama
es la historia.

Julio González Alonso

Las coplas de pie quebrado eran conocidas en los siglos XIII y XIV y las usó el Arzipreste de Hita. Presentan varias formas, pero la que se hizo más famosa fue la llamada manriqueña o sextilla manriqueña a partir de las Coplas a la muerte de mi padre, de Jorge Manrique, siendo muy popular esta forma durante el siglo XV. Posteriormente, con diferentes variantes, emplearán este tipo de composición autores como Zorrilla y Espronceda en el Romanticismo, Rubén Darío en el Modernismo o Rafael Alberti en la Generación del 27. Incluso tengo entendido que el cantante y poeta Joaquín Sabina compuso alguna canción con estas estrofas.

Las coplas que traigo aquí son manriqueñas, de rima consonante que siguen la estructura: 8a-8b-4c-8a-8b-4c  Ni que decir tiene que os animo a intentar trabajarlas. Se prestan bien para contar historias de carácter moralizante o para temas amorosos o los de carácter reflexivo; su ritmo ágil facilita mucho la lectura y presentan una suave musicalidad.

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Obra de LORENA HAMID(Argentina) www.lorenahamid.com.ar.Obra de LORENA HAMID(Argentina) www.lorenahamid.com.ar.Obra de LORENA HAMID(Argentina) www.lorenahamid.com.ar

El hidalgo y Sancho Panza

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Creación de Carlos Nine, MAGO: Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza.

Se oye su nombre entre el gigante viento
herido por la punta de su lanza
y es Dulcinea sueño y añoranza
que a su voz y su pecho dan aliento.

Es la figura seca del sarmiento
en rostro seco, y húmeda templanza
florece generosa en la semblanza
de su vida sin par y amor sin cuento.

Pero coja estaría la balanza
si en esta triste historia de su historia
no apareciera el bueno Sancho Panza;

Que si ya los molinos dieron gloria
y a su afán de justicia justa fama
algo falta en el agua de esta noria

como son los refranes de la tierra,
tocino, pan de hogaza, ajo y cebolla
y un burro por los campos de la Mancha.

González Alonso

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     Publicado en Poesía CerBantina (ÍnsuLa CerBantaria) .

   Publicado en Poesía CerBantina (Ínsula CerBantaria) el soneto   ¡Ay fortuna! de Agurtzane Zubizarreta que aparece en los comentarios de esta entrada.

Don Quijote de La Mancha

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Salvador Dalí.- Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza

    He leído el Quijote cuatro veces
    y habrá otra quinta vez de ser leído,
    que siempre que leí he recibido
    de una lectura tal, bienes con creces.

De Sancho admirarán hasta los jueces
el recto proceder, justo y medido;
del caballero triste y afligido,
ideales y amor sin altiveces.

Pero hay más en la vasta geografía
de la magna novela de Cervantes
y el alma que al destino desafía

enfrentando su suerte a los gigantes;
que hay un loco tan cuerdo que confía
liberar este mundo, de ignorantes.

González Alonso

Barcelona

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Pablo Picasso.- Mujer con sombrero
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Multitud.
Multitudes.

Y tantos viejos borrachos
en los bancos.

Multitud.
Multitudes.

Y policías con pistolas
acechando.

Multitud
de agujeros vomitando
multitud de enfermos
al asfalto
y multitud de ruidos,
multitudes
de pequeños niños sonrosados.

¿Qué harás cuando seas grande?

– Me haré un vestido de humos
y un anillo de guijarros
del Parque Güell
y un sombrero
del Museo de Picasso.

Me pondré un collar de luces
de las calles de los barrios
y un gran broche con las fuentes
de Montjüic
y haré un gran ramo
de las flores de las Ramblas…

cuando sea grande y grande
de borrachos,
policías
ruidos
y enfermos
y barcos

en las aguas verdinegras
de los muelles de mis años.

Julio G. Alonso

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