. Lo cierto es el final, frontera de la vida, momento inevitable que nos espera a todos; toda ambición y fuerza siempre serán orilla de este mar de la muerte. Mientras, nombras las cosas y tu voz las reviste de una otra mirada; son tus palabras fronda de musculosas ramas abrazadas al aire, a la verdad alzadas.
Seguirán, sin embargo, los cielos con estrellas marcando en la distancia las silenciosas noches, las truchas reclamando corrientes de aguas frías, verdeciendo los chopos orilla de los ríos y en vegetal futuro multiplicándose el polen.
Mas es cierto, al final, el pulso detenido, el ojo ya sin lágrima ni luz en la pupila y ese silencio espeso mientras el agua es mares.
Es cierto y, sin embargo, te escribo de caricias, tacto en la piel del tiempo, números, memoria, nombres.
Julio G. Alonso
Poema publicado en el libro de poemas compartido Árido umbral (Editorial Alaire, agosto 2011-ISBN: 978-84-939365-0-1.-Vitoria)
Puedes decir: es cierto, comiste del racimo de la vida, con mansedumbre atado al yugo del amor, viviste; y los días te ungieron con sana complacencia de regaladas horas.
Puedes decir: es cierto, levantada la vista sin temor escrutaste del sedicioso mar todos los horizontes y entretuviste en el tacto las suaves anatomías de los desiertos arenosos y sus dunas, las que naciendo de olas que el navarca surcó en bastimento de años, libres de las sevicias de las crueles tormentas, meciendo están sus siluetas entre dos azules.
Puedes decir: es cierto, la existencia se apura en el tiempo líquido de las clepsidras; las últimas uvas llegan dulcísimas a tu boca, el aire mueve las aspas y en los cedazos la harina promete el pan amasado de mañana, la memoria en la mezcla homogénea de la espiral de los deseos.
Si del correr de la vida nos damos apenas cuenta, ni advertimos su paso como una herida que sin que el cuerpo la sienta recibimos,
aún somos menos conscientes de lo que la vida llena de sentido, y amigos, amor, parientes, damos sin más a la pena del olvido.
Y haciendo de tal manera nada nos será en provecho, de tal suerte que cuanto está a nuestra vera arrojamos en el lecho de la muerte.
Perseguir aplauso y gloria es empresa fatigosa para el alma y en las vueltas de esa noria no encuentras paz provechosa ni la calma.
Y a la postre, ya en la cuenta de todo el tiempo perdido sin remedio, verás que toda tu renta será un corazón partido por su medio.
Huye de la gloria inútil que enreda tu sentimiento de tal modo que todo lo vuelve fútil sin hallar lugar, ni asiento, ni acomodo.
Y en la soledad escucha tu alma hablar con mesura lo que sientes, y abandonado a esta lucha será tu voz cual frescura de las fuentes.
Verás que no cabe gozo mayor, ni mayor sorpresa si riendo hallas el sano alborozo del vino y pan en la mesa compartiendo.
Que al fin lo que más importa de ser feliz no es la fama ni la gloria, sino en esta vida corta amar con quien bien te ama es la historia.
Julio González Alonso
Las coplas de pie quebrado eran conocidas en los siglos XIII y XIV y las usó el Arzipreste de Hita. Presentan varias formas, pero la que se hizo más famosa fue la llamada manriqueña o sextilla manriqueña a partir de las Coplas a la muerte de mi padre, de Jorge Manrique, siendo muy popular esta forma durante el siglo XV. Posteriormente, con diferentes variantes, emplearán este tipo de composición autores como Zorrilla y Espronceda en el Romanticismo, Rubén Darío en el Modernismo o Rafael Alberti en la Generación del 27. Incluso tengo entendido que el cantante y poeta Joaquín Sabina compuso alguna canción con estas estrofas.
Las coplas que traigo aquí son manriqueñas, de rima consonante que siguen la estructura: 8a-8b-4c-8a-8b-4c Ni que decir tiene que os animo a intentar trabajarlas. Se prestan bien para contar historias de carácter moralizante o para temas amorosos o los de carácter reflexivo; su ritmo ágil facilita mucho la lectura y presentan una suave musicalidad.
Multitud
de agujeros vomitando
multitud de enfermos
al asfalto
y multitud de ruidos,
multitudes
de pequeños niños sonrosados.
¿Qué harás cuando seas grande?
– Me haré un vestido de humos
y un anillo de guijarros
del Parque Güell
y un sombrero
del Museo de Picasso.
Me pondré un collar de luces
de las calles de los barrios
y un gran broche con las fuentes
de Montjüic
y haré un gran ramo
de las flores de las Ramblas…
cuando sea grande y grande
de borrachos,
policías
ruidos
y enfermos
y barcos
en las aguas verdinegras
de los muelles de mis años.
.
Al ermitaño le salieron sabañones en el invierno
y se puso muy contento
porque tenía algo
que ofrecer a Dios.
(Yo no me he preguntado todavía
si a Dios le gustan los sabañones
del ermitaño
o los sabañones, simplemente)
En el verano el sol calentó su cabeza
tanto,
que sintió vómitos y dolores
y padeció de alucinaciones violentas.
El ermitaño sigue allí, en su montaña,
rezando en la soledad.
Su significación no es plena porque los sabañones del invierno
le atormentaron
por razones metafísicas
y el verano no le proporcionó ideas de calidades nuevas.
Pero él sigue allí,
ajeno al mundo real
o dándole una dimensión inválida.
Posiblemente en este invierno
encuentre otros sabañones que ofrecer a Dios.
En nombre del amor vengo, la pasión a ti rendida; tú eres todo cuanto tengo, de todo eres la medida.
La pasión a ti rendida en pasión por ti se crece; de todo eres la medida de cuanto vivir merece.
En pasión por ti se crece este amor, sana locura de cuanto vivir merece y felicidad procura.
Este amor, sana locura que se abraza a los sentidos y felicidad procura mis sueños tiene rendidos.
Si abrazado a los sentidos por ti muero y por ti vivo mis sueños tiene rendidos de ti el amor que recibo.
Por ti muero y por ti vivo y cuando sufro una pena de ti el amor que recibo todo lo cura y serena.
Poema para Agurtzane Zubizarreta en su cumpleaños
Julio G. Alonso
Este poema dedicado a Agurtzane se denomina pantoum, tipo de estrofa exótica, de origen malayo y que practicó Víctor Hugo; ella misma me lo descubrió en el libro Sobre la belleza, de Zadie Smith, en donde se menciona y explica.
El pantoum, como la villanella, se trata de un modelo estrófico para ser cantado y de cierta complejidad en su ejecución. Consiste, como es de ver, en escribir cuartetas (estrofas de cuatro versos de arte menor, 8 sílabas y rima consonante) que se van encadenando repitiendo el segundo y cuarto verso de cada cuarteta como primero y tercero de la siguiente.
1a-2b-3a-4b ; 2b-5c-4b-6c ; 5c-7d-6c-8d… etc.
Si no me he liado, en el gráfico anterior se puede ver el esquema del pantoum. Los números indican el correspondiente a cada verso para que se vea los que son repetidos. Se entiende que, en orden correlativo el 2b de la segunda cuarteta es el verso número 5, o que el 6c de la tercera cuarteta corresponde al ordinal 11, etc. Espero que se entienda. Y espero que os resulte entretenido intentar escribir algún pantoum, al menos de dos o tres estrofas. ¡Ánimo!
Falto estará de cordura, sin sosiego el alma ausente quien del amor no se cura.
Si a cuanto el amor procura pone rostro sonriente, ¡falto estará de cordura!
Fuerte será la atadura y fuerte el dolor que siente quien del amor no se cura,
pues si acude con premura del amor a su corriente, falto estará de cordura;
que sólo es vivir locura y un sinvivir el presente quien del amor no se cura.
Persiguiendo en la hermosura su rostro más inocente ¡falto estará de cordura quien del amor no se cura!
González Alonso
La villanellaes definida como una de las estructuras más complejas de la poesía. Forma parte de las composiciones con estribillo y su origen se remonta al Renacimiento, naciendo de las canciones, la danza y el folclore italiano de la época. Tuvo mucho éxito entre los poetas ingleses y también es llamada villancico porque a menudo trataba temas pastoriles con un lenguaje sencillo. La dificultad de la villanella radica en conseguir un buen dominio de la forma y a la vez proyectar sentimientos profundos.
La villanella está formada por 19 versos de arte menor, octosílabos, de rima consonante. Los 19 versos se distribuyen en cinco tercetillos y una estrofa de cuatro versos de cierre. En su desarrollo hay que utilizar el primer y tercer verso del tercetillo de apertura en las estrofas siguientes; hay que hacerlo de forma alterna para cerrar los cuatro tercetillos restantes y estos dos versos formarán, a su vez, el cierre de la la última estrofa formando un pareado.
Os invito a seguir la estructura en el poema publicado para entender la explicación en su totalidad. Parece un poco engorroso al principio, pero es sencillo. Dejo la estructura en la que los números indican el número del verso (todos son octosílabos) y las letras el orden de la rima:
Hoy vengo a preguntar
por las sombras que huyen bajo el mismo sol
en direcciones contrarias
en un cuadro de Dalí.
No tengo
hoy
historia que contaros,
ni siquiera una anécdota, nada; sólo preguntas
sobre un sol con dos sombras en un cuadro
y una muchacha que corre con el cabello al viento
de un paisaje sólo desierto
abierto
a los ojos y la sed
-a la sed y a los ojos-
aire aquietado en ruinas y huesos calcinados.
Adivino tu grito en el exilio del silencio
de tu sombra
y el abrazo que esperas de los brazos del tiempo ;
mujer,
qué naves has quemado en la piel del deseo
desatado,
el labio húmedo
de pasión y besos de confesonario; qué esparcidas caricias
te visitaban
en el lecho de los sueños. Pregunto
mientras corres y saltas a la comba
y alejándose tu sombra por el este
me conmueve el miedo, aire quieto envolviendo tu desnudez
de niña
y puedo sólo preguntar tu nombre,
la urgencia que se agita
palpitante en tus pechos
ahora que corro ciego en la dirección contraria de tus brazos
para atarme al anudado salto de tu cuerda
y mi sombra, llanura desolada, se pierde en el oeste.