La sal derramada

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Los nombres que mi boca niega, el hambre
que los ojos no ven; la dura ausencia en blanco escrita
al alba de los días. Qué inútil,
qué vana pretensión el refugio vacío del recuerdo,
reflejo de agua en el espejo estancado de las aguas.

Inmóvil en el centro del silencio gritas,
sin voz gritas, sin palabras te nombras
y adjetivas. Qué amarga saliva
de besos
en labios yermos, qué calor frío
en el hueco del verano, secos los arroyos.

Sólo el viento azota furioso las miradas
y entre los dedos del tiempo, poco a poco, escapa
la sal derramada del olvido.

González  Alonso

Olvido.- Lost in Mongi (El Weblog de Caperucita Rusa.-1/3/2006)

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Esan dezaket.- Puedo decir

Bitácora: Rompiendo cocos.-La sequía y la desertificación-17-6-2009

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Esan dezaket
loreak etorri zaizkigula; ordea, udaberria
oraindik urrun dagoela ere
esan dezakegu.

Esan dezaket
mundu honetan badagoela jendea
goseak hiltzen dena;
beste jende batzuek, bitartean,
ugaritasunak hiltzen dituela ere
ikus dezakezu.

Esan dezaket
umeek negar egiten dutela
gauez ametsgaiztoak dituztenean; ordea,
jakin badakigu ere, herri batzuetan
eztandako bonbek egunero akabatzen dituztela.

Esan dezaket
euria goian-behera ari duela
leku batzuetan
eta beste leku batzuetan urarik gabeko iturriei
ura tantaka dariela.

Ez dakit zer gehiago esan dezakedan;
nahiz eta munduko egoeari dagokionez
oso latza izan,
bizirik jarraitzen dugu eta esker oneko
hitz hauek
ezin dutela tristezia ezabatu
esan diezazueket.
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Bitácora: Argumentum ad ignorantiam.-Bombardeo en Shangai, 28-8-1937

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Puedo decir
que nos han llegado las flores; en cambio,
también podemos decir
que la primavera está lejos todavía.

Puedo decir
que en este mundo hay gente
que muere de hambre;
mientras tanto, también podéis ver
que la abundancia mata a otra gente.

Puedo decir
que los niños lloran por las noches
cuando tienen pesadillas; sin embargo,
también podemos saber que en muchos países
las bombas que explotan los matan
todos los días.

Puedo decir
que está lloviendo a raudales
en muchos lugares
y en otros muchos lugares
a las fuentes no les sale ni una gota de agua.

No sé qué más puedo decir;
aunque la situación del mundo
es angustiosa
seguimos vivos; pero debo deciros
que estas palabras
agradecidas
no pueden borrar la tristeza.

Julio G. Alonso

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Bitácora:El escalpelo armónico (Carlos Emparan, Bilbao-1965) El Día de la Infancia, 23-11-2008

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Como leonés afincado en Euskadi, en donde fui bien acogido, eché raíces, amigos y familia, deseo manifestar mi respeto y aprecio por la lengua vernácula, el euskera, de singular belleza y riqueza expresiva. Pese a no dominar este idioma y emplear, ordinariamente, el castellano en las relaciones diarias y en la escritura, me propongo realizar el esfuerzo de utilizarla en algunos poemas y escritos. ¡Me gustaría tanto poder hacer lo mismo en Lleonés! Pero en la que debió ser mi lengua original sólo puedo conformarme con oírla y leerla en las escasas -cada vez más- oportunidades que se me brindan.

Las lenguas son una riqueza y un patrimonio de la Humanidad que deberemos respetar y conservar; sirven a la comunicación de las gentes desde los sentimientos, la emoción y la cultura, a veces milenaria, de sus raíces. Guardan inmensos tesoros que está en nuestras manos no perder.

Nota.- El poema está originalmente escrito en lengua vasca o euskera y posteriormente intenté la traducción al castellano. Resulta realmente difícil encontrar las expresiones adecuadas con la fuerza expresiva equivalente en otra lengua; pero he querido hacerlo para facilitar la comprensión del contenido del poema a todos cuantos se acerquen a leer este texto y que no hayan tenido contacto con este idioma u ocasión de aprenderlo. Espero que sirva y,  aunque antes de publicarlo lo sometí al criterio de algunos amigos, pido disculpas a los posibles lectores euskaldunes si encontraren algún defecto de forma. Pero si fuere así y me lo hicieran saber, mucho mejor para mejorar y seguir aprendiendo.

 

vae victis.- ¡Ay de los vencidos!

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La alambrada.Vae victis!
Ad futuram memoriam

Hay un grito de bocas y de tierra,
una bruma de nombres, camposanto
de los pueblos de España, amargo llanto
del largo tiempo que el olvido encierra.

Y no hay vega, ni páramo, ni sierra,
otero o río que en su voz y canto
calle en grito la sangre o grite tanto
que ahogue el crimen que en su seno entierra.

¡Míra hoy las manos a la tierra dadas
en besos que la tierra presentía
grano a grano en las penas sepultadas!

¡Míra nacer allá donde moría
con luces, ay, en sombra amortajadas,
la memoria hecha hueso o poesía!

González Alonso

Fosa de Villamayor de los Montes (Burgos) julio de 2004.El paredón..Los vencidos.

París

   Museo de Orsay.-París

No puedo escribir París.  París no podrá ser nunca un poema,
sino el mundo,  hembra de pechos negros,
falo erecto en hierros sobre el Sena
que remueve sus aguas y sus pólenes.

Abre su luz París en pétalos de labios,
en besos húmedos y trenes suburbanos;
las calles multiplicando los ecos de Babel,
el gótico en volteo de campanas
y la belleza espontánea y natural,
cautivadora
en la mirada de la joven
y el saludo fugaz de su sonrisa.  París es grito
de alameda, Panteón de murmullos ilustrados,  l’amour l’après midi,
catedral de incienso.

No puedo escribir París; sólo razón, filosofía, barricada
de jóvenes airados, años repitiéndose a sí mismos
e interminable abrazo,  futuro,  espejo
en el que encontrarnos siempre
con el alma desnuda.  Si no puedo escribir París
escribo el mundo.

González Alonso

*Del libro  «Lucernarios» (Editorial Vitruvio.- Madrid, 2016)

La ecuación de la esperanza

Invierno.- Fotografía de Alfredo García ÁlvarezPrimavera.- Foto de Alfredo García Álvarez

Duerme la tarde en el jardín silente;
entre rumores de agua de verano
sueñan horas del aire que, serrano,
da apacible frescor al sol ardiente.

He llegado hasta el borde de esta fuente
de la edad, pretendiendo siempre en vano
alcanzar su frescura con mi mano
o que deje sus besos en mi frente.

Quizás será el otoño la ternura
de cantarines sones desvestida
y en colores mostrada su hermosura;

O amor será, tal vez, la noche obscura
del invierno que en nieves dé a la vida
la vida en primaveras de agua pura.

González Alonso

Verano.- Foto de Alfredo García ÁlvarezOtoño.- Foto de Alfredo García Álvarez

Bilbao, en once versos y dos poemas

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Acróstico de Bilbao

Bebes la noche húmeda, convulsa,
incierta y vacilante,
libre;
bogando en sueños como mares sueñas,
ausente ya de barcos, eres bancos, catedrales
o puentes o museos o algas de tu nombre.

Bilbao breve

No temas durar.     Resiste
Bilbao
la pisada del tiempo
y álzate en ola de lluvia al cielo
gris de tu  ría.         No temas.

González Alonso

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Poema publicado en el libro «Lucernarios» (Ediciones Vitruvio, Madrid-2016)

De azul me gustas

"Aeromoça" de Ana Patricia Almeida (en flickr, 19/10/08)

Azulito el vestido por la rodilla
de azul me gustas,
sin preguntar los años buceo en la mirada
tus ojos
claros
azules en tu risa

¡ay, niña!
risa de azul, el vestido en el aire
y el aire brisa
pasas como la alegría pasa
ligera
por la vida

y te posas
azulito el vestido
por la rodilla
en alas de mariposa, tacto
de aire, azul
de brisa
me gustas de azul;
tus ojos claros, los labios
rojos
como incendios de besos
apagándose
en el fuego de tu boca, sueños
de azul cuando llegas
pasas
y el aire empuja
en retamas y monte la fragancia avariciosa
de tu cuerpo
niña
cuando llegas y pasas azulito
el vestido
por la rodilla
me gustas de azul
azul
de azul
me gustas.

González Alonso